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Blog · 28 de octubre de 2026

La Psicología del Tirador

La diferencia entre un buen tirador y uno excelente quizá no esté sólo en cómo tira, sino en qué ocurre en su cabeza cuando tiene la oportunidad de hacerlo.

Como psicólogo deportivo, pero también como jugador de baloncesto desde hace más de 20 años, siempre me ha fascinado un fenómeno observado por todos los que amamos este deporte tanto desde dentro como desde fuera de las canchas, la psicología del tirador. Porque, ¿Qué diferencia a un buen tirador de un mal tirador? Esta pregunta, ciertamente compleja, está abierta a muchas posibles respuestas: la técnica de tiro, la capacidad de generar buenas situaciones de tiro, la velocidad de ejecución, el talento natural para la puntería… mil y una respuestas posibles, probablemente todas con una parte de verdad pero, en este blog, me gusta enfocarme en el apartado psicológico del rendimiento y, para afinar un poco más sobre este es importante que concretemos la pregunta un paso más allá.

¿Que diferencia a un buen tirador de uno excelente?

Una imagen que llama poderosamente la atención a aquellas personas aficionadas al baloncesto de élite es ver cómo, durante los calentamientos, jugadores que normalmente tienen porcentajes muy bajos, o que ni siquiera utilizan el tiro exterior en su juego, anotan un tiro detrás de otro. Esto es sólo un ejemplo entre muchos otros, grandes leyendas de la historia, como Shaq, mantuvieron durante toda su carrera una efectividad muy baja en los tiros libres cuando, según él mismo y sus entrenadores, en los entrenamientos su porcentaje era mucho más elevado… estos ejemplos ponen de manifiesto situaciones en las que la capacidad técnica, la ejecución o el talento no parecen ser la fuente del problema, pues son variables que se mantienen relativamente estables en plazos tan cortos de tiempo.

¿Entonces por qué no anoto mis tiros en los partidos?

Si nos centramos en las variables psicológicas, que no son las únicas pero sí de las que vamos a hablar en este blog, hay 2 que resaltan particularmente en este tipo de procesos: Por un lado, el nivel de activación, mucho más elevado por lo general en situaciones de competición real, en el que los resultados de nuestras acciones tienen consecuencias reales para nosotros o nuestro equipo y entran en juego otros factores como la intensidad del juego, el cansancio, etc. Por otro lado, y aquí es donde vamos a detenernos hoy, el autodiálogo y los pensamientos que acuden a nosotros en esas ventanas de oportunidad para el tiro.

¿Tiene pensamientos negativos Stephen Curry después de fallar?

Esta última pregunta nos abre la puerta a hallar la respuesta de todas las demás, para muchas personas la respuesta es no, los tiradores de élite son ajenos a la presión y a la frustración y/o “saben gestionarla”, ya hablamos sobre esto en un blog anterior, la realidad es que no podemos acceder a los pensamientos privados de ninguno de estos excelsos tiradores, pero no es mucho aventurar que a ninguno de ellos les gusta fallar y que, por lo tanto, es probable que esos fallos generen en ellos con cierta asiduidad sensaciones, emociones y pensamientos desagradables de forma casi automática, y es aquí donde radica el quid de la cuestión. Un tirador excelente no es aquel que no se siente mal nunca, sino aquel que es capaz de que estas emociones no alteren su forma de manera sustancial, en resumidas cuentas, el buen tirador es aquel que no sólo tira cuando está cómodo. El fracaso del tirador es tener delante una ventana para para realizar su tiro y decidir renunciar a ella a causa de esas emociones y pensamientos. La psicología deportiva, en muchos sentidos, no trata tanto de tener el control absoluto sobre lo que pensamos y sentimos dentro de una cancha, parte de lo que nos hace sentir vivos en el deporte es, precisamente, exponernos a esa incertidumbre e intensidad. La psicología, entre otras cosas, se trata de dar herramientas al deportista para que sea capaz de rendir lo más cerca posible de sus capacidades al margen de lo que pueda sentir o pensar en ese momento determinado.

¿Te gustaría rendir en competición como rindes en los entrenamientos?

Cuéntamelo en veinte minutos y te digo si puedo ayudarte a dar el paso que buscas.

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