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Caso real · Esports · Rocket League

Dani: gestionar los estallidos de frustración.

La frustración como rival principal: del estallido que se traslada a los entrenamientos a detectarla cuando aún es manejable. El nombre es ficticio; la historia, real.

Rocket LeagueOnlineEscena semiprofesional
Mandos de consola destrozados junto a una PlayStation

En esta situación la demanda era muy clara: el jugador, que participaba en la escena semiprofesional de Rocket League, tenía serias dificultades para gestionar la frustración propia de la competición, lo que en esports se conoce como entrar en tilt. Esas dificultades llegaban a trasladarse incluso a los entrenamientos y generaban no solo una bajada de rendimiento notoria, sino problemas de convivencia con sus compañeros y su entrenador e, incluso, daños a su propio material de trabajo a causa de estas «explosiones» de frustración, de las que luego se arrepentía.

La cascada: de la molestia pequeña al mando roto.

La evaluación se enfocó en detectar cuáles eran las situaciones que generaban esos niveles de frustración, el impacto fisiológico de las mismas y cómo las sensaciones desagradables se iban acumulando de manera progresiva: desde expresiones leves hasta la explosión.

Identificado el problema, comenzamos a trabajar en uno de los aspectos más importantes de este caso: que el jugador fuese capaz de detectar sus sensaciones de frustración y enfado desde que la intensidad era mucho más leve. De forma que, una vez adquiridas estrategias efectivas para manejar estas situaciones, pudiese atajarlas desde estados mucho más tempranos, evitando que se generase la cascada que llevaba finalmente al estallido.

Atajar la frustración cuando la intensidad aún es leve, antes de la cascada.

A través del uso de grabaciones, registros y biofeedback conseguimos identificar esos estadios iniciales de frustración y, de la mano de estrategias psicológicas como la respiración o el refuerzo de conducta incompatible, durante el periodo de seguimiento no se registraron nuevos episodios de estallido. Las situaciones de frustración pasaron a ser mucho más controlables y llevaderas, tanto para él como para el resto del equipo.

Sin nuevos estallidos durante el seguimiento.

En muchas ocasiones, el deportista que acude para aprender a manejar su frustración —ya sea con fallos propios, de compañeros o actuaciones arbitrales— viene tratando de corregir las expresiones más intensas: protestas, expulsiones, discusiones fuertes. E ignora que, habitualmente, antes de esa situación suceden muchas pequeñas frustraciones propias de la competición que se van acumulando y terminan favoreciendo que estas explosiones ocurran.

Trabajar con un profesional de la psicología puede ayudarte a entender mejor tu proceso individual como deportista, aportando además una visión externa con mayor perspectiva. Así puedes aprender a utilizar las herramientas idóneas incluso antes de que surja el problema, concentrar todos tus esfuerzos en el juego y maximizar tus posibilidades de rendir a tu máximo potencial.

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Qué entrenamos

Detección temprana de la frustraciónRegulación fisiológicaGestión del enfadoConvivencia con el equipoErrores propios y ajenosRendimiento en entrenamientos

¿La frustración te está costando partidos?

El estallido es solo el final de la cascada. Se entrena mucho antes, cuando todavía es manejable.