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Blog · 26 de agosto de 2026

Ansiedad precompetitiva: qué es y cómo se trabaja

Ese cosquilleo antes de competir es natural e incluso deseable. El problema empieza cuando intentas eliminarlo. Qué es la ansiedad precompetitiva y cómo se trabaja de verdad.

Como personas nos enfrentamos muchas veces en nuestra vida a pruebas que, de una forma u otra, pueden impactar en el curso de nuestra vida, ya sea en el entorno laboral, educativo, deportivo, etc. Estos retos, en ocasiones, provocan en nosotros sensaciones y pensamientos a los que no estamos habituados: ese cosquilleo en el estómago, la sensación de no poder parar quieto, el miedo a fallar… A veces, estas reacciones son más intensas, pudiendo provocar temblores, mareos, sequedad de boca, agarrotamiento, ganas de irte, de abandonar, sensación de estar en blanco y muchas otras expresiones de esta problemática que nos dificulta o incluso impide enfrentarnos a esa prueba tan importante como nos gustaría. A esto es a lo que llamamos ansiedad precompetitiva.

Por qué intentar eliminarla lo empeora

Es fundamental para entender esta problemática que, en realidad, esa sensación de activación previa al momento importante es completamente natural e incluso deseable, por lo que el objetivo de las intervenciones no debe ser nunca eliminar por completo estas sensaciones. De hecho, un foco excesivo en eliminar estos pensamientos y sentimientos en la mayoría de ocasiones lo único que consigue es empeorar la situación y, por el camino, desviarnos de nuestro foco, que debe ser la competición.

Cuando destinamos todos nuestros recursos a eliminar pensamientos como «Qué hago aquí, me quiero ir» o «Voy a hacer el ridículo», lo único que conseguimos es colocarlos en el centro de nuestra actividad, apartando todo lo demás que podría ayudarnos a rendir como nos gustaría. Lo mismo sucede con las sensaciones corporales: cuando nos hiperfocalizamos en ese pulso acelerado, en la boca seca, en los temblores, y tratamos de controlarlos de forma inmediata, lo único que conseguimos es darles más importancia y, por ende, empeorarlos.

Si no puedo eliminar estas sensaciones, ¿qué puedo hacer entonces?

El objetivo de una intervención exitosa tendrá siempre dos partes fundamentales.

La primera consiste en tener recursos para mantener esta ansiedad precompetitiva en un nivel asumible para la persona. Para ello pueden trabajarse herramientas como los ejercicios de respiración o la exposición, tanto en imaginación como a través de medios audiovisuales o en vivo, teniendo siempre en cuenta la premisa de la que partimos: no buscamos no sentir la activación en nuestro cuerpo, buscamos que esta activación se mantenga en niveles asumibles para la persona que se enfrenta a la situación de rendimiento.

No buscamos no sentir la activación: buscamos que se mantenga en niveles asumibles para quien se enfrenta a la situación de rendimiento.

La segunda parte tiene como foco principal que la persona que compite goce de las herramientas necesarias para ser capaz de rendir sintiéndose nerviosa. Sé que puede sonar extraño viniendo de alguien que trabaja preparando a personas, pero no existe entrenamiento que pueda garantizar que estemos al 100% el día más importante. La naturaleza del rendimiento, sea en el ámbito que sea, implica que siempre habrá factores que nos influyan y que no podemos controlar, por lo que es fundamental ser capaces de rendir lo mejor posible mientras nos sentimos no solo nerviosos, también cansados, enfadados, con una molestia, con un problema personal… Ser capaces de, en lugar de huir de nuestras sensaciones y pensamientos, abrazarlos como parte de todo lo que sucede a nuestro alrededor y enfocar nuestra atención en rendir supone una ventaja competitiva crucial con respecto a nuestros rivales, y nos ayudará a ganar consistencia y confianza.

No pasa solo en el deporte

Esta área representa uno de los ámbitos de trabajo más comunes en la psicología del deporte y el rendimiento, pues se puede aplicar de manera muy similar en el contexto deportivo (competiciones, partidos, pruebas) y en otros contextos de rendimiento (exámenes, oposiciones, exposiciones, entrevistas de trabajo…), ya que, a nivel psicológico, son situaciones muy parecidas: una época de trabajo y preparación que culmina en una prueba puntual en la que debes demostrar el mejor nivel posible en competencia con otras personas que, como tú, se han preparado para esta misma prueba. Es por eso que la psicología deportiva se abre paso con cada vez más fuerza en estos tiempos de competencia acérrima, porque nadie está dispuesto ya a partir con la desventaja de no haber trabajado en sus habilidades psicológicas sabiendo que sus rivales pueden haberlo hecho.

¿Te pasa antes de competir?

Si los nervios te pueden antes de empezar, esto se entrena. Cuéntamelo y vemos si encaja.

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